In December 2015, Blizzard sold an in-game battle pet named Brightpaw for $10 with all proceeds going to the Make-A-Wish Foundation.[145] This resulted in a new Blizzard record donation of over $1.7 million to Make-A-Wish.[146] In December 2016, Blizzard again sold a battle pet named Mischief for $10; it helped raise more than 2.5 million for Make-A-Wish.[147] In September 2017, Blizzard sold a battle pet named Shadow the fox for $10, with proceeds going to the Red Cross to help with disaster relief.[148]

15 nov Agotamiento mental severo, WoW Classic. Esto va para todas esas personas que no tienen pensado jugar a World Of Warcraft: Classic. Parad ya, señor@s, aburrís lo que no está escrito, los que SI vamos a jugar al Wow:Classic, nos importa tres cuartas partes de un pepino pocho lo que tengáis que decir, a que aspiráis quejándoos?, que se os pasa por la mente para venir aquí a soltar !@#$%^ sobre este proyecto?. Espero que entre todos juntéis medio cerebro para explicarme por aquí que queréis conseguir con todo esto, si esperáis que alguien de la cumbre de Blizzard os lea y diga oh, vamos a cancelar el proyecto por un par de gatos mojados. Es que es para mear y no echar gota, el hate que se lee por aquí hacia este nuevo proyecto que ya saldrá en verano por suerte, porque ya hay fecha para que los cansinos de turno se metan en la cueva. Si no vais a jugar dejad este apartado del foro en paz, gracias cracks. Un saludito.Venath28 15 nov
Tras los eventos narrados en Wrath of the Lich King, Arthas ha muerto, y la guerra en Rasganorte parece haber terminado, ya que la Plaga está controlada por Bolvar Fordragon, convertido en el nuevo Rey Exánime, el carcelero de los malditos. Pero entonces, misteriosos terremotos comienzan a sacudir toda la faz de Azeroth, y poco después, comienzan una serie de ataques elementales contra las capitales de la Alianza y la Horda. Estos ataques son el preludio del resurgimiento del Dragón Aspecto corrupto Alamuerte, que las destruirá, extendiendo su dañino poder por los dos continentes. Cinco años después, en los que se suceden los eventos narrados en la novela World of Warcraft: The Shattering, Ventormenta y Orgrimmar están en proceso de reconstrucción, y la faz del mundo en Azeroth ha cambiado por completo tras los ataques de Alamuerte, que han reducido a cenizas algunas zonas y han provocado violentos maremotos y terremotos que han partido literalmente la tierra en trozos, inundando algunas zonas y haciendo resurgir otras. Alamuerte ha vuelto con un solo objetivo, el de destruir Azeroth, y no se detendrá hasta conseguirlo.
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