In May 2007, Blizzard filed a complaint against in Game Dollar LLC (trading as peons4hire) in U.S. federal court. In February 2008, the parties filed a consent decree in which in Game Dollar agreed to refrain from using any World of Warcraft chat or communication to advertise any business or sell any services relating to World of Warcraft.[140] In June 2007, World of Warcraft player Antonio Hernandez filed a class action lawsuit against IGE for interfering with the intended use of the game.[141]
The game's audio was well received, particularly the background music. By assigning music to different areas of the game world, reviewers felt that the fantasy style added to the player's immersion,[81] and that the replay value was increased.[20] The sounds and voices used by characters and NPCs, as well as the overall sound effects, were felt to add a "personality" to the game.[81]
Tras los eventos narrados en Wrath of the Lich King, Arthas ha muerto, y la guerra en Rasganorte parece haber terminado, ya que la Plaga está controlada por Bolvar Fordragon, convertido en el nuevo Rey Exánime, el carcelero de los malditos. Pero entonces, misteriosos terremotos comienzan a sacudir toda la faz de Azeroth, y poco después, comienzan una serie de ataques elementales contra las capitales de la Alianza y la Horda. Estos ataques son el preludio del resurgimiento del Dragón Aspecto corrupto Alamuerte, que las destruirá, extendiendo su dañino poder por los dos continentes. Cinco años después, en los que se suceden los eventos narrados en la novela World of Warcraft: The Shattering, Ventormenta y Orgrimmar están en proceso de reconstrucción, y la faz del mundo en Azeroth ha cambiado por completo tras los ataques de Alamuerte, que han reducido a cenizas algunas zonas y han provocado violentos maremotos y terremotos que han partido literalmente la tierra en trozos, inundando algunas zonas y haciendo resurgir otras. Alamuerte ha vuelto con un solo objetivo, el de destruir Azeroth, y no se detendrá hasta conseguirlo.
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