World of Warcraft es una marca comercial de Blizzard basada en el universo de Warcraft, que, a diferencia de éste, deja a un lado la estrategia de campañas bélicas y explora las posibilidades del rol y la configuración personalizada de personajes ficticios. Este juego es online y multijugadores, por lo que el usuario explora este mundo, pero en otro formato de juego junto a los demás jugadores.


También existe aparentemente un orden cronológico entre una y otra marca. Warcraft apareció primero y puso los elementos históricos del universo de Warcraft en juego, estableciendo así las enemistades y relaciones entre razas y grupos, origen de todas las guerras.6​ World of Warcraft, por su parte, se ha dedicado a explotar las posibilidades del libre desenvolvimiento dentro del mundo establecido por los juegos anteriores, y podría decirse que se desarrolla en el tiempo presente de este mundo fantástico, después de Warcraft I, II y III. Esto es en su mayoría cierto; sin embargo, este orden cronológico no siempre se respeta, World of Warcraft también da nombre a algunos productos que regresan en la historia de Warcraft y la amplían, como la novela World of Warcraft: Rise of the Horde.
Warcraft es desde su aparición en 1994 una de las principales marcas comerciales de Blizzard Entertainment, junto con StarCraft y Diablo. En primer lugar, es una popular serie de videojuegos del género de estrategia en tiempo real bajo la temática de guerras épicas fantásticas. Consta de tres entregas y dos expansiones, pero también tiene otras modalidades de presentación.2​ El gran éxito en ventas y condecoraciones3​ entre los juegos de estrategia en tiempo real que le ha permitido rivalizar con otras marcas importantes en el género como la serie StarCraft, del propio Blizzard, o la serie Age of Empires, de Microsoft. Gracias al apoyo de los aficionados, Warcraft ha ampliado sus alcances incursionado con otros tipos de productos. Así, se puede encontrar un juego de mesa, un juego de rol, novelas y un manga:
Warcraft es una marca comercial de Blizzard Entertainment que ha sido ampliamente difundida y diversificada a partir del videojuego Warcraft: Orcs & Humans (1994), uno de los primeros en su género. Por extensión también implica a la marca World of Warcraft, que nace del videojuego de rol multijugador masivo en línea -por sus siglas en inglés, MMORPG- del mismo nombre.1​El universo de Warcraft que se encuentra en ambas marcas está ambientado en una fantasía épica moderna propia de El Señor de los Anillos o Dungeons & Dragons y tiene su inspiración inicial en los juegos del universo de Warhammer Fantasy[cita requerida], representando combates entre el bando de los humanos y el de los orcos, los cuales son seres fantásticos adaptados de la mitología clásica europea a la fantasía actual, pero con una concepción y estilos muy propios.
Warcraft es una marca comercial de Blizzard Entertainment que ha sido ampliamente difundida y diversificada a partir del videojuego Warcraft: Orcs & Humans (1994), uno de los primeros en su género. Por extensión también implica a la marca World of Warcraft, que nace del videojuego de rol multijugador masivo en línea -por sus siglas en inglés, MMORPG- del mismo nombre.1​El universo de Warcraft que se encuentra en ambas marcas está ambientado en una fantasía épica moderna propia de El Señor de los Anillos o Dungeons & Dragons y tiene su inspiración inicial en los juegos del universo de Warhammer Fantasy[cita requerida], representando combates entre el bando de los humanos y el de los orcos, los cuales son seres fantásticos adaptados de la mitología clásica europea a la fantasía actual, pero con una concepción y estilos muy propios.
Los cazadores de demonios, discípulos de Illidan Tempestira, cargan con un oscuro legado que atemoriza a aliados y enemigos por igual. Los Illidari se sirven de magia vil y magia caótica, energías que durante eones han amenazado Azeroth y que, según ellos, son esenciales para hacer frente a la Legión Ardiente. Con los poderes de los demonios a los que han asesinado, los Illidari desarrollan rasgos demoníacos que provocan repulsión y pavor entre sus congéneres, los elfos.

El Lanzador de Blizzard es un programa diseñado para ejercer como punto de partida para los jugadores de World of Warcraft, sirve tanto para arrancar el juego como para actualizarlo. Fue incluido por primera vez en el parche 1.8.3. Además también incluye noticias, acceso a la página de asistencia técnica, acceso a los reinos de prueba (para probar parches antes de su lanzamiento al público), actualizaciones a Warden (sistema antitrampas implantado por Blizzard) y actualizaciones para el propio lanzador.27​ El parche 3.0.8 rediseñó el lanzador y permite cambiar la configuración del juego. Un nuevo rediseño en la versión 4.0.1 incluyó la actualización "al vuelo" permitiendo la descarga e instalación de actualizaciones de contenido mientras se está utilizando el juego.
World of Warcraft has inspired two board games: World of Warcraft: The Board Game (including Shadow of War and The Burning Crusade expansions)[157] and World of Warcraft: The Adventure Game,[158][159] produced by Fantasy Flight Games. There is also a trading card game,[160] and a collectible miniatures game[161] on the market, both formerly produced by Upper Deck Entertainment, now produced by Cryptozoic Entertainment. Cryptozoic released an "Archives" set which contains foil reproductions of older cards produced by Upper Deck. In August 2012, Megabloks launched a licensed line of World of Warcraft 'building block' toys based on the game scenes, scenarios and characters.[162] In March 2014, Hearthstone: Heroes of Warcraft was released, which is a free-to-play digital card game based on the Warcraft universe, using classes similar to World of Warcraft.[163]
World of Warcraft ha inspirado dos juegos de tablero: World of Warcraft: El Juego de Tablero (incluyendo las expansiones Shadow of War y The Burning Crusade)59​ y World of Warcraft: El Juego de Aventuras,60​61​ producidos por Fantasy Flight Games y editados en español por Devir. También existe un juego de cartas coleccionables, World of Warcraft Trading Card Game,62​ y un juego de miniaturas coleccionable63​ ambos producidos por Upper Deck Entertainment, a partir de marzo de 2010, cambió a Cryptozoic Entertainment.
Mientras tanto, Lothar ha sido encarcelado por oponerse al Guardián, pero es liberado por Khadgar y ambos viajan a Karazhan para detener a Medivh. En la torre, el Guardián, poseído por el demonio, ha empezado los cantos para abrir el portal, pero es enfrentado por Khadgar y Lothar, quienes logran derrotarlo. Liberado del demonio, pero mortalmente herido, Medivh usa sus últimas fuerzas para redireccionar el portal hacia Ventormenta, de modo que Llane pueda evacuar a los prisioneros humanos, pero el portal se cierra antes de que él, Garona y un pequeño número de soldados y pocos prisioneros humanos puedan escapar. Cuando Llane se da cuenta que Puño Negro va por él, secretamente ordena a Garona que lo mate, para que de este modo ella se convierta en una heroína a ojos de la Horda, dándole una posición de poder que le permita alcanzar la paz entre orcos y humanos. Garona, apesadumbrada, lo mata, y es reconocida por el resto de la Horda. Anduin llega sobre las alas de un grifo y lucha por recobrar el cuerpo de Llane, pero cuando está a punto de partir, es capturado por Puño Negro, quien lo reta a una mak'gora. A pesar de todo su poder, Anduin lo mata y venga a su hijo. Gul'dan ordena al resto de la Horda que asesinen a Lothar, pero estos se oponen por respeto a su tradición sagrada, y Garona sabe que si Gul'dan desobedece la tradición, perderá a la Horda y la guerra apenas comienza, y por eso dejan partir a Anduin con el cuerpo de Llane. Anduin tuvo la daga de Garona al encontrar en el cuello de Llane, al explicarle a Khadgar lo que hizo y saben que no la conocían tan bien como ellos. En el funeral de Llane en Ventormenta, los humanos, los enanos de Forjaz y los altos elfos proclaman una Alianza para vengar al rey Llane contra los orcos, con Anduin a la cabeza, para hacer frente a la Horda. En el campamento orco ya destruido, Orgrimm toma uno de los colmillos del cadáver de Durotan para dárselo algún día a Go'el, quien finalmente es encontrado por un humano, con la voz de Durotan; "Viajarás muy lejos, mi pequeño Go'el..... Mi mundo se perdió, pero éste es tu mundo.... Toma de él lo que necesites... Dale un hogar a los orcos y que nadie te detenga..... Eres el hijo de Durotan y Draka... Una línea ininterrumpida de jefes y nuestro pueblo necesita un líder hoy más que nunca", para que así algún día crezca y se convierta en el nuevo líder de su clan, derrotará a Gul'dan y pondrá fin a la Guerra.
26 oct Classic, I miss you Viendo que las experiencias gustan a los lectores y la cantidad de críticas que hay respecto a volver al pasado y avisos por parte de otros usuarios de que no sabemos donde nos metemos, voy a redactar un texto que seguro emocionará a alguno de vosotros. Se trata de mis vivencias en Classic original, lo que me aportó a mi vida como jugador y lo que el juego anteriormente transmitía y ahora no. Antes de nada debo decir que probé la beta, no mucho tiempo, pero a los pocos meses de lanzarse el videojuego entré en Azeroth como un héroe más; primero alianza y después horda. Para mí, que venía de FFXI (mi mmorpg favorito, llevo hasta tatuado en el brazo mi personaje), se abrió un mundo de posibilidades en lo jugable que hasta ahora no había experimentado. Cierto es que Blizzard no ofrecía una experiencia diferente a lo que otorgaban otros mmorpg pero fue su sencillez de manejo, su mundo, el lore y la comunidad lo que hizo que me enamorara de él. Comienzo. Corrían las navidades de 2005 y vi en el quiosco una Micromanía que llevaba de regalo un CD con una prueba gratuita de catorce días a World of Warcraft. Hasta ese momento nunca me había planteado la opción de jugarlo puesto que estaba a saco con FFXI (y otros más que no recuerdo, todos mmorpg) y no tenía mucho tiempo para todo. No obstante eso no significaba que no tuviera noticias del videojuego pues estaba al día de lo que allí sucedía, de las impresiones de los jugadores, del famoso "a llorar a WoW-Esp" y un montón de cosas más. Decidí comprar la revista pues valía apenas cuatro euros si mal no recuerdo y como mucho perdía eso. Tras instalar el juego de Blizzard me hice un elfo de la noche rogue (si mal no recuerdo) y la primera toma de contacto con Teldrassil fue impresionante. FFXI tenía entornos realmente grandes, quizás más que cualquier zona del WoW de antaño (o similares) pero ver esa explanada llena de árboles enormes, poder subirlos y navegar por cualquier dirección de ese escenario era alucinante. La atmósfera, mágica y atractiva, se envolvía con una sonata melódica y casi susurrante que te hacía sentir en un lugar de ensueño. Los comienzos fueron duros, apenas sabía manejar el personaje o conocer mi próximo objetivo pero ahí estaba la comunidad para enseñarme o contarme trucos. Tras esa primera toma de contacto mi próximo destino fue Dolanaar -como todos sabéis- y por el camino alucinaba viendo el entorno, realizando capturas de pantalla a cada paso y haciendo mis propios selfies a mano. Aquello era impresionante, todo un mundo vivo, enorme y mágico a mi disposición, con sus enemigos bien balanceados y oponiendo resistencia a mis golpes. Aquello iba a ser una aventura de ensueño. En Dolanaar aluciné pepinillos cuando vi a los guardianes árboles (me permitís si no se llaman así, ahora no lo recuerdo) patrullar cerca de mí. Sus pisadas hacían temblar mi pantalla a la par que mis altavoces y eran simplemente enormes, imponían un montón. El poblado estaba lleno de jugadores nóveles (servidor Spinebreaker) y daba gusto pulular por allí. Hacía grupos con un montón de gente y aprendí bastante. Recuerdo algunas misiones algo puñeteras (como la cueva de los furgol) que me costó la vida de completar pues la gente moría mucho antes de conseguir el objetivo. Por lo que sea mis peripecias con la alianza tomaron un nuevo rumbo, un Brujo Humano, otro personaje que me hizo enamorarme más del videojuego por lo que viví con él. Recuerdo que los comienzos no me motivaron demasiado, la zona inicial no distaba mucho de cualquier otro entorno real, con sus campos, huertos, arbolada y caminos. La quest del diablillo tuve que leer y releer para entenderla, no se por qué, y recuerdo que al final tuve que montar grupo porque había que matar un élite o un enemigo de mayor nivel al mío, no recuerdo ahora. Por aquellos entonces los jugadores de nivel alto se acercaban a las zonas iniciales para reclutar o pedir firmas (no como ahora con el dichoso y molesto addon) y uno de ellos, sin venir a cuento, quiso hacerme de guía (sin pedir nada a cambio). Le comenté que esta zona no me llamaba mucho la atención y todo lo que viví en Teldrassil. Él me dijo que me esperara a ver la ciudad de los humanos, que eso era grandioso. Por el camino me explicó varias cosas que ahora mismo no recuerdo con detalle pero sí recuerdo el momento exacto en el que me dijo: eso de ahí es Stormwind. Cuando vi aquella inmensa puerta, el puente enorme, las estatuas que adornaban la entrada y una muralla que parecía acordonar toda una enorme ciudad.... flipé mucho. Aquello era brutal, impresionante, magnífico. Es uno de esos recuerdos que me llevaré a la tumba. Tardé varios días en recorrer la ciudad, en aprender donde estaba cada sitio, sobre todo el maestro de clase (que no veas para encontrarlo jajaja), ¡aluciné viendo el poste para grifos!. Recuerdo que con el paso del tiempo descubría más y más cosas de la ciudad, puertas que no había visto, subterráneos o cosas así. De hecho yo creo que a día de hoy seguro que hay algún rincón que no haya descubierto, fijo jajaja. Más tarde me fui hacia Westfall, un mapa que siempre recordaré por lo !@#$do que era. Creo que es el mapa donde más veces he muerto en toda mi vida de jugador de mmorpg. El de antes, claro, no el de ahora. Era muy fácil de linkar, los enemigos ya suponían un poco más de reto para el jugador y además el mapa tenía una mazmorra que acceder a ella era ya de por sí complicado. Recuerdo cómo tardé en pillar mi primer punto de vuelo (conectado) y hablar con un montón de gente en Sentinel Hill. También me acuerdo de la primera vez que fui a Deadmines, toda una odisea pasar con tanto bandido, algunos hasta nos perdimos de camino a la entrada de la mazmorra porque el que iba primero se conocía todo al milímetro e iba con más nivel. Más de uno pereció en el camino por los puñeteros bandidos jajaja. Una vez dentro varios del grupo -yo incluido- flipamos tras ver a un compañero con un fulgor rojo en la espada. Era un encantamiento que hacía que el arma causara más daño. Resulta que el chico tenía componentes para poner el encantamiento a todos y, como no, todos quisimos "brillar con luz propia". En aquella época daba igual si el mago, brujo o priest llevara un hechizo así, de melee. Al fin y al cabo el pool de maná era limitado y la mayoría de veces acababas matando a los enemigos a bastonazos y eso ayudaba. Salímos todos muy contentos de allí aunque no recuerdo si terminamos la mazmorra porque por aquellos entonces mínimo una hora te tirabas completándola. Ese mismo encantamiento lo sigo conservando en ese personaje, que dejé aparcado en Redridge Mountains. No quise subirlo nunca y todavía conservo todo lo que poseía en su día (salvo lo que ya no existe), incluido el bastón con fulgor rojo. Durante todo mi camino hasta el nivel 20 poco disfruté muchísimo de la compañía de los demás jugadores. Todos nos ayudábamos, todos compartíamos, mi teclado echaba humo de tanto hablar tanto en grupo, por /say o general. Solucionábamos dudas tanto de los demás como a quien nos preguntara y los grupos se formaban casi cada minuto de juego. Por cosas del destino (quizás por lo "bonito" que eran los paisajes de la zona humana) aparqué a mi brujo y continué con un mago undead (que fue mi main hasta mediados de WOTLK). Elegí mago porque me molaba zurrar a distancia y undead porque la zona de inicio era lúgrube, me llamaba mucho la atención. Realmente no disfruté tanto de aquél mapa aunque sí guardo muy buenos recuerdos como esos ojos que se iluminaban tras los setos, la cueva de las arañas (no veas los que morían en la entrada jajaja, ahora no son ni hostiles), el escenario decrépito en general y los enemigos escarlata. Recuerdo pasar muuuuchas horas en Brill contando batallitas, hablando de lo lejos que quedaba tener la montura o tirarme horas (sí, horas) buceando por Brightwater Lake en Tirisfal Glades solo porque los undead tenían la racial de poder estar en el agua más tiempo (no se qué quería conseguir con ello xD). El mago me costó dominarlo algo más, no se por qué. Tenía multitud de hechizos como el dampen magic, aquél que revelaba los bufos que tenían activos los enemigos (y que quitaron con cierto parche) o la mage armor, que no se por qué no llegué a entenderla del todo bien hasta pasado un tiempo. Recuerdo que todos me decían "cuando seas nivel ¿12? y tengas Blink verás qué pasada y qué útil es, es otro mundo"... ¡pues no me salvó el cuello veces ni nada esa habilidad! En Silverpine Forest la cosa se complicaba conforme avanzabas. Los magos tocaban mucho las narices, el Son of Arugal -por no llamarlo de otra manera- aparecía cuando menos te lo esperabas y te hacía tras tras por detrás en cero coma. El mapa estaba siempre repleto de grupos para Isle of Fenris o Pyrewood Village y las estrategias para internarse en ambos escenarios se sucedían a cada minuto, la mayoría sin éxito por el poco dps y rápido respawn. Tampoco ayudaba que en cada esquina nos asaltara un enemigo élite o no y nos hiciera dar al traste con todos los planes. Horas de diversión, de risas, de tirar el teclado por la ventana y de aprender técnicas mejores que me ayudarían en el futuro. Como no, no podía faltar (en mitad de todo esto) echar un vistazo al monasterio escarlata y circundantes para comprobar de primera mano que un paso en falso y te ibas al garete en cero coma. Menudas leches repartían allí los enemigos -calavera- y menudas tanganas se formaban en la piedra de invocación, a veces repletas de alianzas esperando a que el AFK de turno aceptara el sumon, puesto que entrar a las mazmorras también tenía su aquél. Más de uno vi cómo quería completar una de las misiones que se hacían a la izquierda de la piedra de invocación yendo a la derecha y terminar muerto jajaja. Las experiencias con mi mago no terminaron ahí puesto que continué con él hasta WOTLK como dije pero evidentemente, todo lo demás, ya impresionaba menos pues ya iba algo curtido. No obstante toda mi experiencia restante no está exenta de momentos épicos, como la pre de Onixya, obtener mis primeros portales, poder comprarme mi montura esquelética, mis primeras -y emocionantes- AV, el PvP porque sí etc... Para continuar un poco, nada más, con el mago, tan solo diré dos palabras: Hillsbrad Foothills. Allí se liaban unas pardas de narices. Las leches entre jugadores iban y venían, casi nunca se podía questear y cuando no era en un poblado era en otro. Llamábamos a los de más nivel, la alianza a los más crecidos de su bando, todos recibíamos galletas en cada poro de nuestra piel y al final la mayoría dejábamos de hacer misiones para unirnos -durante horas- en una contienda brutal entre bandos. Eso sí, a veces querías huir de ellas pero no podías y te frustrabas porque tú solo querías hacer misiones. Classic, te hecho de menos por aquellos momentos que me ofreciste, por la increíble comunidad que allí habitaba, siempre dispuesta a echarte una mano, a enseñarte técnicas para manejar a tu personaje o para decirte donde se completaba cierta quest. Los grupos, las estrategias que planeábamos contra toda una horda de enemigos sin apenas habilidades de combate, por el chat de zona, por esos encantamientos que a día de hoy serías clasificado de inútil cuando antes sí tenían utilidad, por el mero hecho de cagar feliz por haber completado POR FIN la isla de Fenris o terminar las misiones de Pyrewood Village. Ahora jugamos en un mundo vacío donde la única población está en las ciudades (dos o tres contadas entre ambas facciones), en el aire o faseada en uno de los múltiples mapas que cada uno pueda tener. Ya apenas hay PvP outdoor (y eso que no me gusta), no hay compañerismo, no hay ganas de dormir sabiendo que has completado una tarea dura ni tampoco merece subirse las profesiones conforme a nuestro nivel porque de una patada te sale un item mejor. No se valora nada nuestros esfuerzos, no se incentiva al jugador en ninguno de los aspectos ni tampoco se forman amistades como las de antaño. Ahora reina el egoísmo, el aparecer lo más alto en las clasificaciones y el ser una diva del teclado si eres de los primeros en derrotar un jefe (aunque por dentro estás podrido). Classic, I miss you.Vanadiel32 26 oct
World of Warcraft has inspired two board games: World of Warcraft: The Board Game (including Shadow of War and The Burning Crusade expansions)[157] and World of Warcraft: The Adventure Game,[158][159] produced by Fantasy Flight Games. There is also a trading card game,[160] and a collectible miniatures game[161] on the market, both formerly produced by Upper Deck Entertainment, now produced by Cryptozoic Entertainment. Cryptozoic released an "Archives" set which contains foil reproductions of older cards produced by Upper Deck. In August 2012, Megabloks launched a licensed line of World of Warcraft 'building block' toys based on the game scenes, scenarios and characters.[162] In March 2014, Hearthstone: Heroes of Warcraft was released, which is a free-to-play digital card game based on the Warcraft universe, using classes similar to World of Warcraft.[163]
World of Warcraft (abreviado como WoW, literalmente en español Mundo de Warcraft) es un videojuego de rol multijugador masivo en línea desarrollado por Blizzard Entertainment. Es el cuarto juego lanzado establecido en el universo fantástico de Warcraft, el cual fue introducido por primera vez por Warcraft: Orcs & Humans en 1994.4​ World of Warcraft transcurre dentro del mundo de Azeroth, cuatro años después de los sucesos finales de la anterior entrega de Warcraft, Warcraft III: The Frozen Throne.5​ Blizzard Entertainment anunció World of Warcraft el 2 de septiembre de 2001.6​
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