World of Warcraft won several awards from critics upon release, including Editor's Choice awards.[10][20] In addition, it won several annual awards from the media, being described as the best game in the role-playing and MMORPG genres.[87] The graphics and audio were also praised in the annual awards, with the cartoonish style[88] and overall sound makeup being noted.[89] The game was also awarded Best Mac OS X Entertainment Product at the 2005 Apple Design Awards.[90] Computer Games Magazine named World of Warcraft the best computer game of 2004, and the magazine's Steve Bauman described his "feeling that Blizzard has analyzed every element of every existing game, pulled out the best ones, and then lovingly lavished an absurd amount of attention to their implementation." It also won the magazine's "Best Art Direction", "Best Original Music" and "Best Interface" awards.[91]
In patch 2.1, Blizzard responded to this by adding additional anti-spam mechanics including whisper throttling and the report spam function. Additionally, trial accounts are prevented from speaking in the public chat channels (although they may speak to players within range or whisper to other players that have first whispered to them), participating in in-game trades, and using the Auction House and the mail feature, among other limitations.

In the Lich King's haste to spread the plague of undeath over Azeroth, he gifted one of his greatest servants, the lich Kel'Thuzad, with the flying citadel of Naxxramas, as a base of operations for the Scourge. Consistent attacks from the Scarlet Crusade and Argent Dawn factions weakened the defenses of the floating fortress, enabling an incursion from the heroes that led to Kel'Thuzad's defeat. However, a traitor among the ranks of the knightly order of the Argent Dawn ran away with Kel'Thuzad's cursed remains and fled to Northrend, where the fallen lich could be reanimated.
En un principio la acción de Warcraft trataba sobre el bien y la nobleza de los hombres y el mal e inmundicia de los seres verdes invasores llamados orcos. No era una historia muy compleja pero era un pretexto suficiente para poner en combate a muerte a dos bandos contrarios. No obstante, el crecimiento del mercado requería tomar mayor empatía de la afición, y se construyó un universo de mayores posibilidades. La cantidad de razas involucradas en la guerra aumentó en Warcraft II, los humanos se unieron con las razas de los altos elfos, los enanos y los gnomos, formando la Alianza de Lordaeron; mientras que los orcos se aliaron con los troles, los ogros y los goblins, aumentando así las filas de la incontenible Horda. Se incluyeron traiciones determinantes para el transcurso de la guerra, siendo la principal la búsqueda de poder del brujo de Gul'dan, que causó un retroceso a las «mareas de la oscuridad» (los orcos) que costó la victoria a la Horda en la Segunda guerra. Además se incluyó la participación de unidades especiales que representaban leyendas vivientes, grandes héroes como Sir Anduin Lothar o Zul'jin que daban al juego una atmósfera más envolvente y épica.

Han pasado cinco años desde los eventos narrados en Warcraft 3. La Alianza y la Nueva Horda viven en un estado de guerra fría, y mantienen una frágil y quebradiza paz, mientras reconstruyen sus reinos y tratan de recuperar su prosperidad. En Ventormenta, el rey Varian Wrynn ha desaparecido en circunstancias misteriosas mientras viajaba en misión diplomática a la isla de Theramore, por lo que en su ausencia, es nombrado rey su hijo Anduin Wrynn, todavía un niño, asumiendo la regencia lord Bolvar Fordragon y la misteriosa lady Katrana Prestor. En Orgrimmar, el jefe de guerra Thrall lucha por sacar adelante a la Nueva Horda.

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